El goniómetro

Cuando eres profesor-tutor en estancias clínicas de fisioterapia siempre llega el momento más o menos temido de la evaluación del alumno. Actualmente las rúbricas y sistemas de evaluación intentan ser lo más objetivos posibles habida cuenta que se están valorando aspectos que van más allá de los conocimientos que el alumno haya podido adquirir, es decir, su correcta aplicación, el trato personal y humano con el paciente y con el resto de compañeros y trabajadores que comparten una sala común (gimnasio, aunque no me gusta llamarlo así), desempeño personal, habilidades sociales y emocionales, lógica, razonamiento, deducción...

Uno de los ítems que casi siempre debemos valorar y que en algunas ocasiones, por experiencia previa (y otras veces por simples prejuicios, que de todo hay) podemos enfocar erróneamente, es la iniciativa del alumno.

Iniciativa

    • Del latín initiātus, iniciativa es aquello que da principio a algo. Se trata del primer paso de un proyecto o del punto de partida de alguna acción.
    • La iniciativa también es la cualidad personal que tiende a generar proyectos o propuestas. Una persona con iniciativa es aquella que suele promover emprendimientos
    • La acción de adelantarse a otros en el obrar o en el hablar también se conoce como iniciativa.

Fuente: http://www.pinterest.com/pin/541346817680695114/Por unas u otras razones muchas veces estamos en desacuardo con la iniciativa mostrada por el alumno. Si éste se adelanta y toma las riendas del tratamiento de un paciente asignado mediante nuevas técnicas o ejercicios terapéuticos, aún siendo correctos, puede no parecernos del todo adecuado (ni que decir tiene que si son incorrectos o no es el momento terapéutico de su realización montaríamos en cólera). Si el alumno acata constantemente, sólo hace lo que le pedimos y no aporta nada de su propia cosecha, aplicando únicamente el aprendizaje por imitación, tampoco estamos conformes porque pensamos que no tiene ninguna iniciativa. ¿Dónde está el punto medio? Pues es posible que en el tipo de iniciativa del alumno.

La iniciativa propositiva es aquella en la que el alumno propone motu proprio a su tutor de prácticas las acciones o ejercicios a emprender con el paciente, cómo las va a encarar y a ejecutar. Esta fase propositiva es fundamental, pues de este modo se pueden corregir o matizar las técnicas nuevas propuestas de forma que afecten positivamente a la evolución del paciente. Si la iniciativa del alumno sólo es iniciativa activa, sin proposición previa ni discusión acerca de la terapia, aún siendo correcto el enfoque, puede resultar molesto y avasallador para el tutor de estancias clínicas, que a fin de cuentas es el responsable de la evolución del paciente y que además, como sabemos, en fisioterapia 2+2 no siempre son 4 y pueden existir distintas vías, todas correctas, de enfocar un mismo paciente, y podemos habernos decantado por otra.

La dificultad de la evaluación por competencias, en la que debemos calificar y valorar las habilidades cognitivas y la actuación paralela del alumno, premia la iniciativa (como no podía ser de otra manera), pero tiene que ser una iniciativa:

  • Interpretativa: Comprender e interpretar adecuadamente la teoría, las técnicas de tratamiento y el caso específico de cada paciente.
  • Argumentativa: Saber razonar lógicamente y seleccionar la mejor vía de actuación, siendo capaz de plantearla y defenderla ante el profesor-tutor.
  • Propositiva: Es el (pen)último acto, se propone la terapia o planificación del tratamiento y se ejecuta de forma adecuada.

Incluso este último aspecto, la ejecución adecuada de la técnica/terapia puede no ser tan importante siempre que como tutores estemos atentos a su desarrollo y su posible corrección. En muchas ocasiones olvidamos valorar los puntos anteriores que son los que no aparecen en los libros y que se adquieren con el sentido común, la lógica y el razonamiento deductivo.


Referencias:

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