El goniómetro

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1. Porque me encanta que la gente diga esa palabra que tanto le cuesta pronunciar... ¿Cómo era? ¿Fisioterapeuto? ¿Teraputo? ¿Fisioterapio?

2. Porque encontrar un punto gatillo te alegra el día... y se lo fastidia al otro.

Jorge Rodrigo Rodríguez, Revista 30 días de Fisioterapia, Julio 1999

Sin duda alguna, lo que más distingue al profesional sanitario del resto de los mortales cuando habla, es la profusión de vocablos y términos cuyo significado escapa a la comprensión del ciudadano medio.

No sin razón, se acusa al profesional de la salud de usar un lenguaje hermético, cerrado, solo comprensible por los iniciados que hace que se escuche al médico o al DUE con una expresión más próxima a estar viendo un extraterrestre que a una solución para un problema de salud.

En el refranero castellano hay un proverbio irónico, malicioso, pero muy ilustrativo sobre los pensamientos que genera sobre su interlocutor el profesional sanitario que hace un profuso empleo de términos médicos:

"Nuestro entendimiento ciego
acierta a nombrar en vano
diciendo en latín y en griego
lo que ignora en castellano"

Marta Nuria Márquez, Revista 30 días de Fisioterapia, Julio 1999

Cuando Felicidad se fracturó la cadera el Alzheimer ya había limitado considerablemente su independencia. Vivía con su hija, Reme, y con un señor del que a veces recordaba el nombre y a veces no. Sus nietas eran su vida. Había olvidado ya las edades de ambas y hubiera sido incapaz de decir qué estudiaban, pero sólo ver las caras jóvenes y alegres de las dos muchachas cuando les ponía el desayuno por las mañanas, la impulsaba a seguir viviendo, a continuar luchando contra el olvido.

Pero un día se cayó. La vieja torpe tropezó con una miserable alfombra. Tanta lucha, tanto levantarse al alba, coser a la luz de una vela hasta la madrugada, traer piezas enormes de tela y devolverlas convertidas en ropas meticulosamente confeccionadas, y ahora una insignificante alfombra era capaz de interponerse en su vida.

Marta Nuria Márquez Aunión, Revista 30 días de Fisioterapia, Mayo 1999

Uno de los problemas más acuciantes del panorama de la Fisioterapia en la actualidad es, sin duda, el intrusismo profesional.

"La culpa es del Gobierno", excusa utilizada con demasiada frecuencia en bares, pubs y zonas de tertulia.

"Es que los de la vieja escuela lo acaparan todo"... otro lamento.

"Es inútil, la ley los ampara".

Y la frase que más me gusta: "Esos quiromasajistas -dicho en un tono altamente despectivo- son unos...."

María Teresa Torralba Arteaga, Revista 30 días de Fisioterapia, Marzo 1999

Aprovechando la presentación del borrador del código deontológico a cuya comisión felicito desde estas líneas por su estupendo trabajo, voy a compartir con vosotros unas reflexiones personales acerca de los Diez Mandamientos que, a mi entender, debe reunir un Buen Fisioterapeuta:

1. Elegirás ser fisioterapeuta por motivos vocacionales, con intención de buscar la salud de tus pacientes, y no por prestigio social ni económico.

Alicia Pérez Ruiz, Revista 30 días de Fisioterapia, Marzo 1999

Sientes que estás confundido. En estos momentos no sabrías contestar una sola pregunta sobre ti... sobre tu pasado...

En ese pasado, el dado se deslizó en tu destino y comenzó la partida. Y nació así tu sueño de ejercer de fisioterapeuta algún día.

Y ahora, tres, cuatro, cinco años después de haber sacado partido a los cinco sentidos y tras desarrollar mil estrategias, observas tus cartas sobre la mesa y descubres que sólo tienes un nombre en el resguardo de un título, en el diploma de un curso, en el acreditativo de un congreso... pero ¿de qué sirve eso cuando la noche te concede el silencio del recuerdo de un día vacío en el que el teléfono permaneció otra vez callado y el correo decidió depositarse en el buzón del vecino de la nada, en lugar de en el tuyo? Un día en el que el periódico volvió a quedar apilado en el papel para reciclar, intacto y sin subrayar por no contener ni una sola oferta de empleo en la que pudieras trabajar.

Marta Nuria Márquez, Revista 30 días de Fisioterapia, Mayo de 1998

Cinco de la tarde, consulta de mi psicoanalista:

-"Doctor, míreme, soy bajita, delgaducha, tengo aspecto y voz infantiles. El problema no es mi imagen, sino el escepticismo que provoca cuando afirmo que soy fisioterapeuta".

Mi psicoanalista pregunta con sorpresa: ¿Fisioterapeuta?

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