Humanidades

Que no siempre han habido 7000 millones de seres humanos en la Tierra, como ahora, es algo que ya sabemos (o al menos podemos imaginarlo), pero quizá lo que no tengamos tan claro es cómo ha evolucionado nuestra población en este planeta a lo largo del tiempo.

Existen ciertos datos estadísticos y conjeturas que pueden aplicarse a la larga historia de la Humanidad, y que nos indican la cantidad de habitantes del planeta Tierra existente en distintas épocas. Son informaciones no cuantitativas para períodos muy largos de tiempo, pero que ya nos informan de que ha habido períodos de crecimiento, de estancamiento e incluso de regresión de la población.

  • Paleolítico (30.000 a.C.): 4 millones de habitantes. ¿parece poco? Puede, pero esos 4 millones se repartían toda la riqueza de la Tierra, que, como nos podemos imaginar, no era la misma que ahora. Bueno, realmente el problema es que no existía la tecnología ni los medios para poder explotar todo lo que ofrecía la Tierra y los cambios climáticos extremos tampoco ayudaban demasiado "a formar una familia". Vamos a situar estos 4 millones de habitantes en el Paleolítico Medio a efectos estadísticos (el Paleolítico abarca 2,84 millones de años). Hay que tener en cuenta lo voluble de la climatología (glaciaciones) que reducían las zonas habitables del planeta a una pequeña fracción de la superficie emergida. Por supuesto, siendo generosos, contaremos como seres humanos al Homo sapiens y a las especies Homo anteriores, en esto no vamos a ser tiquismiquis.

En los primeros tiempos de los gobiernos democráticos contemporáneos no existían partidos políticos. No sólo no existían sino que además se observaban como algo negativo, cualquier grupo organizado con intenciones políticas era mal visto, se les denominaba facciones. Su concepción negativa provenía de que un grupo organizado siempre velaría por sus intereses particulares en contra del interés general. De hecho, los únicos grupos políticos que existían hasta el último tercio del siglo XIX eran los grupos parlamentarios: políticos ya elegidos que se unían en grupos de afinidad para actuar coordinados en busca de un objetivo común.

Posteriormente aparece lo que podríamos denominar el germen de los partidos políticos: los comités electorales, organizaciones que en cada distrito electoral servían de apoyo a un candidato concreto durante las elecciones. El objetivo de estos comités era conseguir el máximo número de votos para el candidato que apoyaban y se disolvían una vez finalizadas las elecciones, no volviendo a constituirse nuevos comités electorales hasta la convocatoria de las siguientes elecciones. 

Hay que tener en cuenta que todos estos comités electorales estaban constituidos por los extractos sociales (y sobre todo económicos) más favorecidos. Hablamos, por tanto, de la burguesía, aristocracia y clases acomodadas (los únicos con derecho a voto). Pero la revolución industrial viene a cambiar toda esta concepción. Desde un punto de vista (inicialmente) económico los obreros empiezan a cobrar importancia, en consonancia con el aumento de su valor dentro del proceso productivo industrial. Los obreros se unían en sindicatos para mejorar sus condiciones sociales y laborales y, con fuertes estallidos obreros, demandan y consiguen la extensión de voto también a los proletarios (el sufragio universal no obstante sigue lejos de conseguirse, habrá que esperar muchas décadas después para que se apruebe el sufragio femenino).

Las sociedades (incluyamos en este términos las polis griegas, las ciudades-estado e incluso los países actuales) a partir de cierto volumen poblacional requieren la presencia de instituciones que conduzcan desde distintos puntos de vista a dicha población: justicia, equidad, reparto de alimentos, vivienda, puestos de trabajo... por ello, negar la necesidad de dichas instituciones es cuando menos arriesgado y más aún en el panorama político, social y, sobre todo, económico, en el que nos movemos actualmente. Las sociedades han optado en su mayoría por una democracia (sea monárquica, parlamentaria o de cualquier otro tipo) en el que la consideración de los políticos difiere según si existe mayor visión participativa o representativa de éstos. En una lógica más participativa los políticos son delegados de los ciudadanos que transmiten sus voluntades, mientras que en la lógica más representativa, son gestores de los ciudadanos que confían en ellos para resolver sus problemas dejando a criterio de los políticos el mecanismo de actuación.

La diferencia entre ambas lógicas es abismal y la función del político (y del ciudadano) también, aunque la mayoría de sociedades democráticas contemplan casi exclusivamente la lógica representativa en detrimento de la participativa. Pero ¿qué ocurrió históricamente para que la visión representativa de la democracia fuese la predominante? Para saberlo debemos trasladarnos prácticamente a la Edad Media en Europa. Era imperativo sustituir las instituciones feudales de origen medieval y a ello contribuyeron las primeras revoluciones liberales: Inglaterra (1688), Francia (1789) y EEUU (1776). El diseño de la nueva democracia no está al alcance de todos los ciudadanos, sólo unos pocos pensadores proponen nuevos diseños institucionales (Rousseu, Locke, Montesquieu...) y todos ellos conciben el sistema democrático como un sistema en el que los ciudadanos eligen a sus representantes entre unas élites sociales en elecciones periódicas. La función de estas elecciones es controlar a los miembros elegidos, dado que si no cumplen con las expectativas de los ciudadanos se revocarían sus cargos mediante la elección de nuevos políticos.

Los partidos políticos son organizaciones que se adscriben a una ideología determinada y a los que se les reconoce el derecho a participar en un proceso de elección política por medio de la presentación de candidatos y programas de acción o gobierno.

Con esta descripción, podemos pensar que dado que pueden existir gran cantidad de partidos políticos con muchas ideologías distintas y con programas también diferentes, podemos encontrar un programa que nos satisfaga incluso en un 99% en nuestros intereses. Aún tratándose de lógica representativa, cada ciudadano podría encontrar satisfactoria su opción elegida. El problema actual en España es que tendemos hacia una actitud polarizada de pluripartidismo bipartidista: existe un "amplio" abanico de partidos políticos, pero los representantes elegidos mayoritariamente suelen ser de dos partidos (antagonistas) que se turnan ambos siempre o en el poder o en la oposición. En nuestro país este bipartidismo real está favorecido por:

  • Circunscripciones electorales muy numerosas: Cuantas más circunscripciones existan y menos candidatos electos hay por circunscripción, más se favorecen las listas de candidatos más votadas en detrimento de las menos votadas, que no llegan a alcanzar representación alguna.
  • La Ley d´Hondt de reparto de escaños favorece la creación de mayorías más fuertes dando más representación de la obtenida realmente, a los más votados.
  • El establecimiento de porcentajes mínimos para obtener representación (en nuestro país se encuentra en el 3%) supone un freno para que los partidos pequeños o formaciones nuevas obtengan representación.
  • La creación de coaliciones políticas entre partidos, previas y posteriores a las elecciones, suponen una disminución de la oferta política y el sacrificio de algunos puntos del programa político de cada partido que se alía con otro.

La política en cuanto proceso orientado ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo, sólo reconoce dos lógicas: la participativa y la representativa.

La lógica participativa o democracia participativa es la que busca la máxima implicación del ciudadano en cada decisión política y en las mismas instituciones, dado que se concibe dicha decisión como el fruto directo de la voluntad ciudadana. Es un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad para asociarse y organizarse de tal forma que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones políticas públicas. La lógica participativa entiende al ciudadano como un individuo con capacidad de decisión política, con voluntad definida.

La lógica representativa se fundamenta en la elección por parte de los ciudadanos de unos representantes que serán los encargados de tomar las decisiones políticas en su nombre. Se espera de ellos que pulsen, escuchen e interpreten los intereses de sus representados. Esta lógica ve en los ciudadanos unos individuos capaces de elegir a sus representantes, pero no necesariamente con capacidad decisoria sobre todos los asuntos que puedan concernirle.

"Superluna" no es ningún término astronómico ni científico, pero se utiliza coloquialmente para designar determinados momentos en los que la Luna se aprecia mucho más grande de lo habitual debido a que en su órbita alrededor de la Tierra se encuentra a una distancia menor. Debemos recordar que la órbita que recorre la Luna alrededor de nuestro planeta no es circular (con la Tierra en su centro) sino elíptica y por ello hay dos situaciones características en este recorrido: el momento en el que se encuentra más cerca de la Tierra (el perigeo) y el más alejado (apogeo), entre los que puede existir una diferencia de 50.000 kilómetros. Concretamente entre 406.710 kms en su punto más alejado y 356.425 en el perigeo.

Fuente: www.calendrier-lunaire.fr

Cualquier tiempo pasado no tuvo por qué ser mejor, muchos personajes famosos han perdido la vida en condiciones y situaciones tan extrañas como inverosímiles desde tiempos inmemoriales. Aquí os dejo una selección en orden cronológico:

456 a.C.: A Esquilo, dramaturgo griego, El oráculo le vaticinó que moriría aplastado por una casa, por lo que decidió residir fuera de la ciudad. Curiosa, y trágicamente, falleció al ser golpeado por el caparazón de una tortuga, que fue soltado por un quebrantahuesos desde el aire.

Fuente: http://centros5.pntic.mec.es289 a.C.: Agatocles, tirano de Siracusa murió envenenado. Menon de Egesta fue contratado por Arcagates (nieto de Agatocles), ya que temía que su abuelo no le nombrase sucesor en el trono. El veneno le fue colocado en un mondadientes, dado que todos los alumentos del tirano de Siracusa eran probados previamente para evitar precisamente el veneno. "Curiosamente" y sin que sepamos la causa, Arcagates también murió a manos del mismo asesino que contrató para deshacerse de su abuelo.

212 a.C.: A Arquímedes un soldado romano le atravesó con su espada al ser recriminado insistentemente por el sabio griego para que no pisara unos dibujos científicos que había hecho en la playa y sobre los que él estaba reflexionando.

1217: Enrique I de Castilla heredó el trono paterno con 10 años de edad, pero a la edad de 13 murió de una pedrada jugando con sus amigos en el palacio episcopal de Palencia.

1567: Hans Steininger fue famoso por tener la barba más larga del mundo (de casi un metro y medio) y por morir a causa de ella. Un día de 1567 hubo un incendio en su ciudad y en la huida Hans se olvidó de enrollar su barba, la pisó, perdió el equilibrio, tropezó y se rompió el cuello.

El Escenario Primordial consagra la universal observación de que Las Cosas No Funcionan Muy Bien. La mayoría de la gente se conforma con suspirar y observar que Las Cosas Siempre Fueron Así. En cambio, el estudioso de los sistemas halla que, por debajo de la superficial observación de que las cosas son como son, existe un mundo tremendamente interesante [..] ¿Cuál es, precisamente, la característica distintiva de las cosas que no resultan como deberían? Formular la pregunta es ver, casi inmediatamente, la contestación. Las cosas no solo no resultan bien, sino que, además, se manifiestan de formas extrañas y hasta paradójicas. Nuestros planes no solo se tuercen, sino que producen resultados que jamás esperábamos. En efecto, a menudo producen resultados opuestos a los que se pretendía.

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