Curiosidades

Los partidos políticos son organizaciones que se adscriben a una ideología determinada y a los que se les reconoce el derecho a participar en un proceso de elección política por medio de la presentación de candidatos y programas de acción o gobierno.

Con esta descripción, podemos pensar que dado que pueden existir gran cantidad de partidos políticos con muchas ideologías distintas y con programas también diferentes, podemos encontrar un programa que nos satisfaga incluso en un 99% en nuestros intereses. Aún tratándose de lógica representativa, cada ciudadano podría encontrar satisfactoria su opción elegida. El problema actual en España es que tendemos hacia una actitud polarizada de pluripartidismo bipartidista: existe un "amplio" abanico de partidos políticos, pero los representantes elegidos mayoritariamente suelen ser de dos partidos (antagonistas) que se turnan ambos siempre o en el poder o en la oposición. En nuestro país este bipartidismo real está favorecido por:

  • Circunscripciones electorales muy numerosas: Cuantas más circunscripciones existan y menos candidatos electos hay por circunscripción, más se favorecen las listas de candidatos más votadas en detrimento de las menos votadas, que no llegan a alcanzar representación alguna.
  • La Ley d´Hondt de reparto de escaños favorece la creación de mayorías más fuertes dando más representación de la obtenida realmente, a los más votados.
  • El establecimiento de porcentajes mínimos para obtener representación (en nuestro país se encuentra en el 3%) supone un freno para que los partidos pequeños o formaciones nuevas obtengan representación.
  • La creación de coaliciones políticas entre partidos, previas y posteriores a las elecciones, suponen una disminución de la oferta política y el sacrificio de algunos puntos del programa político de cada partido que se alía con otro.

Visto lo anterior, la participación del ciudadano en política parece quedar muy limitada, sólo hay dos opciones posibles: que existan mecanismos institucionales que permitan la participación ciudadana a pesar de encontrarnos inmersos en un sistema democrático representativo; y que los partidos políticos que nos representan realmente escuchen la voz de los ciudadanos, tanto de los que les han elegido, como de los que no les han votado, de forma que participen de manera directa o indirecta en las decisiones políticas.


Mecanismos institucionales que permiten la participación ciudadana

Frente a la primera de las dos opciones anteriores, las formas de participación quedan reducidas a:

  • Votar en las elecciones generales, autonómicas y/o europeas, la opción política que más nos interese (parece poca participación votar un par de veces cada 4 años ¿verdad?).
  • Participar en los referéndums que el gobierno lleva a cabo para pulsar la opinión de los ciudadanos. Realmente en España hemos tenido únicamente 3 referéndums nacionales (2 al inicio de la democracia –años 1976 y 1978- y el referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN en 1986) y 5 autonómicos. Si votar en las elecciones ya parecía una participación escasa, esperar que se proponga un referendum para pulsar la opinión del pueblo es algo casi impensable.
  • Participar en huelgas y manifestaciones.
  • Recogida de firmas con la intención de forzar a que se lleve al Congreso o Parlamento autonómico una ley, reforma o cambio.
  • Pertenecer o asociarse a un grupo de presión (también llamados lobbies).


Mecanismos en los partidos políticos que permiten la participación ciudadana

Fuente: http://www.viladetora.net/8-noticia-1171-resultats_eleccions_generals_2011_a_tora.htmlDada la democracia representativa en que nos encontramos inmersos, y lo visto en el punto anterior, un ciudadano debe pertenecer a un partido político (afiliación) para poder influir activamente en la política de su país. Casi ningún partido elige los representantes en listas abiertas votadas por los afiliados, sino que éstos suelen ser elegidos a dedo por la directiva del partido. Es decir, para poder sugerir e intervenir en política, hay que ser un participante activo de un partido político y, sincerémonos, aquel que participa activamente dentro de un partido no suele hacerlo altruistamente para beneficio de la comunidad, sino que espera ascender dentro del mismo y ocupar algún cargo de responsabilidad; objetivo, por otro lado muy loable, pero que no ayuda a la participación ciudadana en política.

¿Los partidos fomentan la participación ciudadana? La pregunta no es difícil de responder, la respuesta es NO. Existe entre los partidos políticos una clara disciplina de voto que impide a cada representante elegido por los ciudadanos (en listas cerradas, además) emitir un voto personal de acuerdo con su ideológia o ética personal o de acuerdo con la de los conciudadanos que le han elegido en una circunscripción determinada. Sabemos de muchos casos donde han sido reprendidos y multados aquellos políticos que no han votado algunas leyes siguiendo la directiva del partido. ¿Es necesario que existan tantos cientos de diputados (representantes de los ciudadanos) si el voto de cada partido -no de cada diputado- ya está decidido antes de discutir las leyes?


Los medios de comunicación y los partidos políticos

Pero no sólo el aspecto participativo está muy limitado a los ciudadanos, sino que también existe una grave pérdida del control político por parte de los ciudadanos. En la democracia participativa de la antigua Atenas, cualquier ciudadano (con derechos) podía pedir explicaciones a sus regidores sobre sus acciones, actualmente en nuestra sociedad que esto ocurriera es impensable. Son el partido en la oposición política y la prensa quienes efectúan este papel de control, los primeros mediante sus intervenciones en el congreso y sus declaraciones en los medios, y los últimos mediante sus publicaciones en prensa, radio, TV e internet.

Pero, por desgracia, aquí se cierne de nuevo la sospecha sobre la validez de este control. Por un lado, la oposición debería ser constructiva y hacer indicar aquello que no le parece correcto en la legislación del gobierno y proponer alternativas; en cambio no parece que en los últimos años se dé este tipo de oposición, sino que más bien se critican todas y cada una de las decisiones del gobierno (no es posible que un gobierno todo lo haga mal), para masacrar al contrario y ser la opción más votada en las próximas elecciones.

Los medios de comunicación cada día están más polarizados y presentan una tendencia política que les hace poco objetivos en cuanto a la información que presentan. No serán todos los medios, pero sí al menos, los principales, por lo que el sesgo informativo también está servido.

Por todo ello no hay una forma fácil de integrar la lógica participativa en nuestra democracia actual y los mecanismos institucionales establecidos para ello se utilizan de forma infrecuente. Exceptuando las elecciones cada 4 años y los escasos referéndums existentes, las formas de participación se reducen a grandes esfuerzos por parte del ciudadano o grupo de ellos para que sus sugerencias sean oídas: recogida de firmas, huelgas y manifestaciones, pertenecer a grupos de presión... realmente no existe una forma de participación en la que, con facilidad, el ciudadano pueda expresar sus preocupaciones y sugerencias. Las instituciones no tienen demasiados mecanismos o, los que hay, son excesivamente caros, pero a los partidos políticos, garantes de la democracia, no parece importarles demasiado que esta situación se prolongue en el tiempo. ¿Será porque a los partidos no les interesa realmente conocer la opinión de sus votantes?


Referencias

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