Curiosidades

En los primeros tiempos de los gobiernos democráticos contemporáneos no existían partidos políticos. No sólo no existían sino que además se observaban como algo negativo, cualquier grupo organizado con intenciones políticas era mal visto, se les denominaba facciones. Su concepción negativa provenía de que un grupo organizado siempre velaría por sus intereses particulares en contra del interés general. De hecho, los únicos grupos políticos que existían hasta el último tercio del siglo XIX eran los grupos parlamentarios: políticos ya elegidos que se unían en grupos de afinidad para actuar coordinados en busca de un objetivo común.

Posteriormente aparece lo que podríamos denominar el germen de los partidos políticos: los comités electorales, organizaciones que en cada distrito electoral servían de apoyo a un candidato concreto durante las elecciones. El objetivo de estos comités era conseguir el máximo número de votos para el candidato que apoyaban y se disolvían una vez finalizadas las elecciones, no volviendo a constituirse nuevos comités electorales hasta la convocatoria de las siguientes elecciones. 

Hay que tener en cuenta que todos estos comités electorales estaban constituidos por los extractos sociales (y sobre todo económicos) más favorecidos. Hablamos, por tanto, de la burguesía, aristocracia y clases acomodadas (los únicos con derecho a voto). Pero la revolución industrial viene a cambiar toda esta concepción. Desde un punto de vista (inicialmente) económico los obreros empiezan a cobrar importancia, en consonancia con el aumento de su valor dentro del proceso productivo industrial. Los obreros se unían en sindicatos para mejorar sus condiciones sociales y laborales y, con fuertes estallidos obreros, demandan y consiguen la extensión de voto también a los proletarios (el sufragio universal no obstante sigue lejos de conseguirse, habrá que esperar muchas décadas después para que se apruebe el sufragio femenino).

Fuente: http://historiadelmovimientoobrero.blogspot.com.es/2012/10/el-primer-sindicato-de-espana.htmlDe los sindicatos obreros iniciales, y como una extensión política, nacen los partidos de masas, de ideología socialista, que se caracterizaban por disponer de una amplísima base social (los obreros, a fin de cuentas, son el extracto social más numeroso con mucha diferencia) y por intentar influir en la sociedad con actividades y servicios que sobrepasaban lo estrictamente electoral (guarderías, publicaciones, educación, mutuas de seguros). Estos partidos de masas son los encargados de trasladar los problemas de sus afiliados a los políticos en el gobierno. Éstos últimos cada vez más se tienen que identificar con su electorado, hasta el punto que los partidos de masas defienden que los representantes de los trabajadores en el gobierno deben haber sido previamente trabajadores, para conocer completamente la problemática que les acucia y que cualquier trabajador puede ser elegido, por tanto, para ese cargo. Por ello, el paso de ser un grupo de presión que traslada los problemas de la gente a los representantes políticos, a ser un grupo que selecciona los posibles representantes de los trabajadores para el gobierno, está servido.

Inicialmente estos partidos de masas, que ya derivan en partidos políticos permitían, mediante elecciones internas, la lista de los representantes del partido a ocupar los cargos políticos vacantes en las futuras elecciones. Esto supone la reintroducción de la lógica participativa de nuevo en la democracia representativa existente, pero como ya vimos en la primera entrada sobre democracia, ha sido una ilusión fugaz, pues no han tardado mucho los partidos políticos en servir únicamente a sus propios intereses, empezando por la no existencia de elecciones libres dentro de cada partido para elegir a sus representantes (lo que ahora se llama elecciones primarias) y terminando con la imposición de la disciplina de voto que impide a cada político votar en conciencia cada ley que se presenta en el Congreso.

A modo de resumen y de conclusión personal, indicaré que los partidos políticos actuales:

  • Son estructuras organizativas alejadas de sus orígenes.
  • Sin mecanismos internos de funcionamiento democráticos.
  • Poco o nada identificados con una capa socio-económica de la población concreta a la que se supone que intentan defender y representar.
  • Han supeditado el bien de interés general al bien de su propio partido.

 
Referencias:

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