Humanidades

Los zurdos también tienen su día en el calendario. El primer año que se celebró fue el 13 de Agosto de 1976 gracias al Club Internacional de Zurdos. ¿Por qué justamente un día 13? Como los zurdos han sido a lo largo de la historia acompañados de supersticiones en prácticamente todas las culturas se decidió que la mejor fecha para celebrarlo y hacer la gracia al mismo tiempo fuera por primera vez un viernes 13. Aunque el día aún no es muy conocido en España, en EE.UU. tiene bastante repercusión mediática.

Lista de curiosidades zurdas:

Se estima que entre el 10-13% de la población mundial es zurda. Este porcentaje es más o menos constante en todos los países exceptuando a Japón donde sorprendentemente sólo un 2% de la población manifiesta ser zurda. ¿La razón? Hasta hace muy poco en Japón se reprimía mucho la zurdera.

En España, hasta hace unas pocas décadas, los profesores solían golpear con una regla a aquellos niños que comenzaban a escribir con la mano izquierda. Como consecuencia de ello, muchos zurdos dejaron de serlo forzadamente y en la actualidad son diestros. Cuando pasen los años y las nuevas generaciones predominen, la cantidad de zurdos “practicantes” habrá aumentado porque ya no existe tal represión.

Algunas curiosidades sobre el número Pi:

  • Pi es la razón de la circunferencia de un círculo a su diámetro.
  • En distintas culturas, china, egipcia, europea, india, etc., se trato de obtener mejores aproximaciones de Pi por ser de aplicación en campos tan distintos como la astronomía o la construcción. 
  • Muchos de los intentos de evaluar Pi en la antigüedad utilizaban el método de calcular el perímetro de polígonos inscritos y circunscritos a circunferencias. 

Una serendipia es un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se realiza accidentalmente. La historia de la ciencia está llena de serendipias, algunas de ellas realmente curiosas como las siguientes:

Las famosísimas notas Post-it surgieron tras un olvido de un operario de la fábrica de 3M, que descuidó añadir un componente a un pegamento, lo que dio como resultado un adhesivo poco potente. Toda la partida de pegamento se apartó y guardó, pues era demasiado valioso como para tirarlo aunque apenas tuviera poder adhesivo. Más tarde Art Fry, uno de los ingenieros de la empresa y un hombre devoto de la Iglesia Presbiteriana del Norte, harto de señalar las canciones con papelitos en su libro de salmos y perder las señales a cada momento, recordó la vieja partida de pegamento malogrado. Con él confeccionó las primeras de estas notas de quita y pon.

Todos tenemos claro que es fácil saber por qué un año es un año, por qué un día es un día y por qué hay 365 días en un año, con algunos años bisiestos de ajuste. Todos hemos leído y estudiado sobre eso. Lo que poca gente sabe es por qué los días tienen 24 horas.

En primer lugar hay que tener en cuenta que los sistemas de numeración no siempre han sido iguales. Antiguas civilizaciones tales como los egipcios y sumerios tenían un sistema duodecimal en vez del sistema decimal que hoy es utilizado en el mundo entero.

La razón para la utilización de un sistema duodecimal tenía una tan lógica como la que podemos tener para la utilización de un sistema decimal (contando con los 10 dedos de las manos). El sistema se basaba en contar las falanges de los 4 dedos de una mano con el pulgar, de tal modo que una vez se hubieran contado los cuatro dedos, tendríamos doce segmentos, tal y como muestra la siguiente imagen.

A todos nos ha pasado alguna vez: estamos circulando por alguna carretera y, de vez en cuando, debemos girar el volante para enfilar sinuosas curvas. ¿Para qué tanta curva? ¿Para evitar alguna finca privada? ¿Para rodear montañas? ¿Por qué hay curvas que parecen totalmente inútiles?

La respuesta rápida es: para que no nos durmamos.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que no me importaban los errores ortográficos (los de los demás, porque los míos -que los he tenido y tengo- siempre me han molestado bastante). Pero de un tiempo a esta parte, no sé si es por la edad o por la facilidad tecnológica que existe para su detección y corrección, pero me es desagradable observar ciertos errores ortográficos, de significado y de puntuación en colegas fisioterapeutas, que haciendo la labor más pedagógica, difícil y poco reconocida del mundo, como es escribir en un blog, "estropean" dicha labor con la existencia de errores que, inevitablemente, hacen dudar de la validez y del contenido de lo escrito.

Y no me estoy refiriendo al típico error de "b" por "v", o al escribir mal una palabra evidentemente por hacerlo rápido. Aunque ambos tipos de errores son nefastos, porque implican que no se ha leído posteriormente el artículo publicado, casi que me hacen sonreir. A mi juicio es mucho más grave el error sutil, ese error ortográfico que se ha producido porque el corrector automático no ha sido capaz de reconocerlo (y evidentemente el autor del escrito tampoco).

Cada año vas cumpliendo un año más. Es ley de vida y así tiene que ser. Cuando tienes veintitantos apenas te importa, no notas gran diferencia entre tener 22 y 23, pero llega una edad en la que la diferencia con tu vida anterior se va haciendo más evidente. Son esas pequeñas cosas que parecen irrelevantes, pero que al final son la sal de la vida porque conforman el día a día. Notas que te vas haciendo mayor cuando:

 

  • En las series de televisión los protagonistas son todos más jóvenes que tú. Hasta hace poco era al revés.
  • No reconoces el 80% de la música que oyes en la radio, no sabes a qué grupos pertenecen. Si alguna canción de la radio te gusta, la buscas y te das cuenta de que es una versión de un tema de hace 30 o 40 años. Por supuesto, te dicen nombres de grupos actuales o los buscas con Shazam y tampoco los conoces.
  • Prefieres una buena comida a una buena fiesta (lo de la "buena comida" no requiere segundas interpretaciones).

Cuando un paciente te regala un CD de María del Monte y otro de José Manuel Soto y a tu alumno en prácticas le regala el mismo paciente otro de Estopa, ¿Está insinuando un salto generacional entre nosotros tan evidente? Salto que, por otra parte, seguro que uno ya barruntaba pero se negaba a aceptar en toda su magnitud.

La Unión Europea me obliga a advertirte de que este sitio web utiliza cookies. Si continúas navegando, aceptas su uso.