Hello world

Pues es una buena pregunta que no tiene una única respuesta, sino varias, no complejas, pero sí que nos indican un cambio de paradigma en la informática a nivel usuario actual. Lo primero que debo indicar es que, tras 4 meses de uso he de decir que es un sistema operativo bastante bueno (dentro de los parámetros a los que nos tienen acostumbrados los chicos de Redmon), pero actualmente esto no es suficiente para congregar ventas de sistemas operativos, especialmente cuando existen otras "alternativas" buenas y baratas. Por tanto, la etiología del problema no la debemos buscar en aspectos como tenía Windows Vista (un verdadero desastre) sino que debemos mirar hacia otros lados:

  • Windows 7, su predecesor funciona francamente bien (de nuevo, bajo los estándares de Microsoft), consume menos recursos que el sistema Windows anterior y, desde este punto de vista, para cualquier usuario que lo tenga instalado en su ordenador portátil o de sobremesa, no es necesario un cambio.
  • Se usan y por supuesto, se venden, menor ordenadores actualmente que hace unos años; debido a la crisis por un lado, y a la generalización de tabletas y smartphones por otro, estamos en lo que Apple denomina la era PostPC. Seguro que muchos tenemos un ordenador de sobremesa en casa, y también un portátil que cada vez utilizamos menos. Si somos frikis y queremos actualizar a Windows 8 con hacerlo en el que más usamos, el de sobremesa, seguro que nos damos por satisfechos y esto ya reduce en un 50% la cuota de mercado, al menos en casa; esto, extrapolado al mundo "real" provoca una escasez de ventas espectacular.
  • Windows 8 no aporta nada nuevo. Si preguntamos a Microsoft nos describirá un sinfín de novedades "bajo el capó", pero para el usuario de a pie estas mejoras no se traducen en diferencias palpables.
  • El hecho de que se usen más tabletas no debería ser un obstáculo para este windows, pues es el primero que puede usarse en ellas, pero las ventas de estos dispositivos están canibalizadas por iOS de Apple y Android de Google; una vez más Microsoft llega tarde a cualquier mercado tecnológico que no sean los PCs -ya le pasó con los smartphone también.

Estas razones son suficientes para explicar las tímidas ventas del nuevo sistema operativo de Microsoft, por ello se plantean desde Redmon una bajada importante del precio de licencia: desde el 1 de Febrero el precio oficial de Windows 8 es de 120€ (que se revisará próximamente, según rumores), mientras que antes de esta fecha rondaba los 30€. Este es un aspecto negativo de Windows desde sus inicios, el precio es excesivo para tratarse de un sistema operativo y en este sentido deberían aprender del OSx de Apple, cuya versión actual Mountain Lion tiene un precio de venta de 18€. A mi juicio es la mejor manera de acabar con la piratería.

Pero además del elevado precio, otro aspecto ensombrece el uso diario con Windows 8 y es su interfaz Metro. Para los despistados, decir que la interfaz Metro se compone de "tiles" como la que reproduzco en la imagen superior izquierda, y que es realmente útil para su uso en tablets y en ordenadores con pantalla táctil; pero que se vuelve intratable para los ordenadores portátiles y de sobremesa que no cuentan con este tipo de pantallas. Y cuando digo ingobernable hablo por experiencia propia en primera persona. Grandes y graves errores de esta interfaz:

  • Si cuentas con dos monitores como veis en la imagen superior, ¿no tenéis la impresión de que estáis en dos ordenadores distintos? Pues es el mismo corriendo Windwos 8, a la izquierda la interfaz metro (sólo aplicable a un monitor simultáneamente) y la de la derecha el escritorio normal.
  • Windows 8 se inicia OBLIGATORIAMENTE en la interfaz Metro, de la que con un clic todos los usuarios no táctiles debemos pasar al escritorio; un paso prescindible completamente, al menos deberían dejarnos elegir cómo queremos iniciar nuestro ordenador.
  • Abrir un archivo PDF de manera automática desde cualquier página web abre el lector PDF por defecto, que ocupa toda la pantalla, cambiando a la interfaz Metro cuando ya nos encontrábamos en el escritorio (añorado escritorio) de windows 8. Esto pasa con todos los programas instalados por defecto con la interfaz Metro; y es que cuando te instalas un programa puedes encontrarte con dos versiones distintas: versión de escritorio o versión Metro: un quebradero de cabeza. La impresión de encontrarse en dos ordenadores distintos con dos sistemas operativos diferentes genera bastante confusión. 
  • Cambiar entre programas con interfaz Metro desplazando el ratón hasta la esquina superior izquierda (sin que te tiemble el pulso), y seleccionar el programa abierto en segundo plano se torna una odisea (Ulises se hubiera quedado en Troya con tal de no usar la interfaz Metro en un ordenador sin pantalla táctil). Estos movimientos pueden ser fáciles e incluso naturales e intuitivos si usamos tabletas, pero en el resto de casos... nos quedamos en Troya.

  • Y la guinda del pastel es la desaparición del menú inicio. Sólo se pueden abrir documentos recientes desde cada programa o desde la barra de tareas, siempre que tengamos allí el programa anclado.

Voy a finalizar aportando algo bueno de Windows 8, dado que las ventas ya están bastante tocadas: el administrador de tareas luce un aspecto más profesional y con más información sobre los procesos abiertos. Hay muchas más mejoras, por supuesto, pero como indiqué antes, están bajo el capó y es difícil que puedan ser apreciadas por un usuario ofimático habitual.

NOTA: No compréis un monitor táctil para vuestro ordenador de sobremesa intentando aprovechar todas las "bondades" de la interfaz Metro; vuestra musculatura cervical e interescapular os lo agradecerán.

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