Humor en prosa

Analicemos la bonita melodía de esta entrañable serie:

"Abuelito, dime tú, qué sonidos son los que oigo yo." Bien. Heidi es un personaje supuestamente joven, mientras que su abuelito es, consecuentemente, mayor. El que Heidi pida información a su Abuelito sobre los sonidos que oye, o que "casi oye", puede indicar, básicamente, dos circunstancias: Una, Heidi padecía una enfermedad congénita del oído, que la hacía incluso más sorda que su anciano antecesor. Dos, el estado de Heidi estaba, de alguna forma, alterado.

"Abuelito, dime tú, porqué en una nube voy." ¡Ajá! Esta segunda frase de la canción confirma uno y sólo uno de los puntos anteriores. En efecto, se confirma que el estado mental de Heidi está de algún modo alterado: está "en las nubes", está "volando".

"Dime porqué huele el aire así." Nuestro argumento cobra cada vez más fuerza. El aire tiene un olor especial, raro, como si flotara algún tipo de humo en el ambiente.

"Dime porqué yo soy tan feliz." Un argumento más a nuestro favor. El estado de euforia injustificada de nuestra protagonista es evidente. Y por fin:

"Abuelito, nunca yo de ti me alejaré." Por último, la pequeña descarriada afirma que le es imposible alejarse de su proveedor habitual.

CONCLUSIONES: Heidi tiene su estado de conciencia alterado de algún modo. El aire huele raro. Siente una felicidad absurda. Manifiesta una dependencia extraña de otro personaje. Luego, lo que ocurre es que nuestro desdichado (¿por qué?) personaje estaba todo el día dándole al porrete, como cierto cantante de reggae fallecido. Lo que lleva a otro posible estudio que comienza con una inquietante pregunta, a saber: ¿Era Heidi Bob Marley con peluca?


Referencias:

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